Bailes Chinos are brotherhoods of musicians who express their faith through music, dance and singing in the context of commemoration festivities. The practice stretches mainly from the area known as the Norte Chico to the central region of Chile and comprises five fully differentiated styles, each named after the valley or basin where it is most prevalent. Organized mainly by men from rural areas, Baile Chino dances consist of jumps and flexing movements of the legs, performed to the rhythm of isometric instrumental music played on drums and flutes of pre-Columbian origin. The leader sings memorized or improvised rhyming couplets in stanzas that recount holy stories and address religious subjects. He is accompanied by an equal number of musicians and dancers organized in two symmetric columns. A drummer leads the choreography and controls the tempo of the music. Each group also has a flag bearer and guards, who are usually women. The music, dances and couplets are learnt through direct observation, imitation and transmission in the family. Bailes Chinos are a tool for social participation providing prestige to those involved. They function as a model for social integration and cohesion to which almost the entire local community subscribes, out of a sense of identity and solidarity.
Los bailes chinos son hermandades de músicos que expresan su fe por intermedio de la música, la danza y el canto, con motivo de la celebración de fiestas conmemorativas. Esta expresión cultural, que se practica esencialmente desde la región del Norte Chico hasta la zona central de Chile, tiene cinco estilos plenamente diferenciados y cada uno de ellos lleva el nombre del valle o de la cuenca en la que predomina. Organizados principalmente por hombres de las zonas rurales, los bailes chinos se caracterizan por la ejecución saltos y flexiones de piernas al ritmo de una música instrumental isométrica interpretada con percusiones y flautas de origen precolombino. El abanderado del baile canta coplas de tema religioso, memorizadas o improvisadas, cuyas estrofas narran relatos piadosos, y le acompañan dos filas simétricas de músicos y bailarines, a partes iguales. Un tamborilero dirige la coreografía de las danzas y marca también el compás de la música. Cada grupo cuenta con un abanderado y acompañantes, que suelen ser mujeres. La música, las danzas y las coplas se aprenden mediante observación directa, imitación y transmisión en el seno de las familias. Los bailes chinos son instrumento de participación en la vida social, que prestigian a los que participan en ellos. Constituyen modelos de integración y cohesión sociales que cuentan con la adhesión de casi totalidad de las comunidades locales y, además, confieren un sentimiento de identidad y solidaridad a quienes los practican.